Discurso De La Doctora
Beatriz Merino Lucero, Defensora Del Pueblo,
Con Ocasión Del
Lanzamiento Del Concurso Periodístico Nacional CVR+5
Lima, 19 de junio de 2008
Señora Rosa Villarán De la Puente,
Secretaria Ejecutiva del Movimiento Ciudadano “Para que no se Repita”.
Señor Gustavo Mohme Seminario, Presidente del Consejo de la Prensa
Peruana.
Señoras y señores periodistas presentes.
Señoras y señores.
Me complace iniciar estas breves palabras
expresando mi agradecimiento al Movimiento Ciudadano “Para que no se
Repita” y al Consejo de la Prensa Peruana por su gentil invitación para
auspiciar y anunciar juntos, el día de hoy, el lanzamiento del “Concurso
Nacional Periodístico CVR +5”.
La organización de este concurso se produce
en el marco de un año especialmente significativo con relación a la
vigencia de los derechos humanos. No sólo se conmemoran cinco años de la
entrega al país del Informe Final de la Comisión de la Verdad y
Reconciliación. También se celebra el aniversario de la aprobación de
los Derechos Humanos, un trascendente
acontecimiento que ocurrió hace 60 años.
Estos valiosos documentos representan la
resuelta respuesta nacional e internacional de nuestras sociedades a la
violencia que afecta a los derechos humanos, la paz y la gobernabilidad
de nuestros pueblos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos
reconoce los derechos de todos y cada uno de nosotros, y se erige como
un instrumento normativo y de principios para alcanzar la dignidad y la
justicia. Por su parte, el Informe Final de la Comisión de la Verdad y
Reconciliación constituye un poderoso e invalorable testimonio del atroz
período de violencia que vivió nuestro país, la evidencia de la enorme
necesidad de que todos y todas honremos la vigencia de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. Además, en el Informe Final se
propuso un conjunto de recomendaciones a favor de que los hechos de
violencia suscitados entonces no vuelvan a repetirse jamás.
De manera invariable, la Defensoría del
Pueblo ha asumido el reto de superar la actitud del espectador que
sucumbe ante la adversidad, haciendo patente su decidido compromiso con
la defensa y promoción de los derechos humanos, en especial de los
hombres y mujeres que integran los sectores más vulnerables y excluidos
de nuestro país.
A raíz de estas consideraciones, hemos
acordado dar a conocer hoy el lanzamiento de un concurso desde el Centro
de Información para la Memoria Colectiva y los Derechos Humanos. Las
razones son obvias: éste es el espacio que alberga los relatos y
testimonios de aquellos compatriotas que sintieron el dolor en su máxima
crudeza, que nos recuerda severamente la necesidad de luchar por el
reconocimiento y restitución de los derechos de las víctimas, y por
alcanzar la justicia anhelada durante muchos años.
En mi condición de Defensora del Pueblo, es
mi deber señalar que si bien la decisión de auspiciar este concurso se
sustenta en la responsabilidad que nos corresponde respecto de promover,
difundir y capacitar a los ciudadanos y ciudadanas en sus derechos,
también se basa en la profunda convicción de una institución que,
durante más de 11 años, se mantiene rigurosamente fiel a su misión. Esta
labor, sin embargo, no es un asunto que concierne únicamente al Estado y
a los gobernantes. Por el contrario, se trata de una tarea urgente que
las personas y sus organizaciones, sin distinción alguna, deben realizar
en cada uno de los espacios en donde se desenvuelven.
Es muy importante, en consecuencia, que en
el curso de este proceso de afianzamiento de la vigencia de los derechos
humanos, destaquemos el rol protagónico de los periodistas. Este
concurso, precisamente, tiene el propósito de alentar y difundir los
mejores trabajos con que se contribuirá a instalar en la agenda pública
la necesidad de avanzar en la implementación de las recomendaciones de
la Comisión de la Verdad y Reconciliación, del mismo modo que a
sensibilizar a la población respecto de esta noble tarea.
Transcurridos cinco años de la entrega del
Informe Final, es tiempo de un balance serio y profundo, es tiempo de
reflexionar, de empezar nuevas etapas y de construir los cimientos
necesarios para alcanzar la reconciliación entre todos los peruanos y
peruanas. Necesitamos recordar el horror y la desesperanza que cundieron
en el país durante dos décadas, para que no se repitan. Necesitamos
reconstruir y recrear la vida para nuestros pueblos, necesitamos vivir
mejor, y en paz.
Estoy plenamente convencida de que la
convivencia pacífica sólo es viable si se cuenta con una sociedad
reconciliada consigo misma y con su verdad, que mira con confianza a sus
autoridades y que cultiva el respeto y la solidaridad entre sus
ciudadanos.
En este camino, es importante reconocer los
avances significativos, pero también las tareas pendientes. Esas tareas
nos comprometen a luchar juntos, y desde todos los sectores de la
sociedad, donde los medios de comunicación cobran un papel muy
importante pues ―muchas veces― recogen y magnifican la voz de miles de
peruanos y peruanas que ven, sobre todo en los periodistas, una
esperanza respecto de que las instituciones atiendan sus necesidades más
elementales.
En razón de ello, me complace asistir hoy a
esta ceremonia para invitar y alentar a los periodistas a presentar sus
trabajos a este Concurso, así como a colaborar en su difusión para que
se conozcan sus detalles en todos los rincones de nuestro país. Además,
quiero animarlos de un modo muy especial a continuar contribuyendo
–desde sus habituales puestos de trabajo― a unir esfuerzos para mirar
nuestro futuro con esperanza y construir un país inclusivo, respetuoso
de los derechos de sus ciudadanos, justo, dialogante y libre de toda
forma de discriminación.
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