Novedades
 
   
   
   
Novedades
   
   
Cultura
 
   
   
   
BlogsPeru.com
 
Uchuraccay, dice hasta cuándo
 
     
 

 Con sus casi 4 mil metros de altura, Uchuraccay es un lugar que invita a la reflexión.Nada más que pisar su suelo tapizado por un verde intenso y abrazarse con su gente, para sentir en el alma cuán pequeños somos moralmente los peruanos.Es que Uchuraccay es uno de esos rincones de Ayacucho y de otros miles que hay en el Perú, que silente, sin embargo, con su paisaje cargado de exclusiones, nos dice que poco, muy poco, hemos hecho a lo largo de la vida republicana para forjar una nación verdaderamente integrada.
 
La pobreza está allí como llaga sangrante que no se cierra en los cuerpos de esos compatriotas, los mismos que como nosotros al sentir la muerte de ocho de nuestros compañeros el 26 de enero de 1983, también lloraron en su momento  por la desaparición de ciento treintaisiete de sus seres queridos en los tiempos de la perversidad del terrorísmo. Ello es cierto, pero igualmente es verdad que los niños que observan a los extraños y que dialogan en el quechua materno y los adultos que como el ex gobernador Elías Ccente, intercambian con los visitantes, saludos en castellano fluído, muestran algo distinto a la precariedad material y que los hace grandes:su sencillez y hospitalidad.

 
     
   
     
 

Y no lo hacen por razones de circunstancias, sino que así son por su propia naturaleza,como son otros ciudadanos en la inmensidad de la realidad nacional.Esta fue la primera impresión que me llevó a razonar sobre lo que es el Perú de ahora , al mismo tiempo que me animó a formularme una pregunta:Si es así, ¿ porqué, entonces, los peruanos no hemos aprendido a dialogar y a trabajar por el bien común ?

 Mi subconsciente me hace pensar que tenemos el alma cerrada y que nuestro egoísmo no sabe de solidaridades, que nuestra soberbia camina en medio de la ceguera y que nuestra violencia se alimenta de frustraciones y hasta de envidias caníbales.Hay demasiados Caínes y pocos Abeles. Se lacera el corazón cuando los políticos se dirigen a las multitudes, llamándolas !compañeros!, !correligionarios!,!camaradas!, !compatriotas!. Mentiras, solo mentiras, porque una vez en el poder, se olvidan de lo dicho. Qué falsedad cuando los manejadores del dinero, ofrecen mercenariamente sus préstamos que nos hacen soñar con la vivienda propia o la prosperidad de un futuro negocio,o como  cuando tienden sus redes usureras con las tarjetas de crédito a sola firma.La avaricia es la nutriente de sus existencias.
 
Todo no pasa del engaño. La mentira aquí es institución mayor.Ya se han hecho algunas pequeñas obras físicas en Uchuraccay. No es la misma a la de hace veinticinco años, cuando la conocimos por primera vez. Vale el esfuerzo de quienes supieron escuchar el dolor de esa comunidad andina, que no está tan lejos como se cree ni cuya gente es diferente como algunos piensan. Pero lo realizado no es suficiente para darle dignidad a la vida de aquellos seres.La marginación se advierte con fuerza y ,francamente, no hay tiempo para tener paciencia. Mejor sería que aprendamos a hablar claro en el diálogo de cada día y a trabajar con energía por la integración económica y social, antes que la anomia termine por tragar a ricos y pobres con voracidad caníbal.  

 
 
 
 
Roberto Mejía Alarcón
 
 
   
   

Movimiento ciudadano "Para que no se repita" (PQNSR)
Camilo Carrillo 479, Jesús María, Lima 11, Perú
Teléfonos: (51 1) 4336453 - 3306307 - Fax: 4331078